Con la llegada del invierno vuelven las dudas sobre la energía solar. Menos horas de sol, más consumo eléctrico y la sensación de que las placas “no rinden igual”. Pero ¿qué hay de cierto en todo esto? En este blog aclaramos qué funciona realmente en invierno y qué ideas conviene desterrar.
Lo que sí funciona en invierno
1.- La producción solar continúa
Aunque los días son más cortos, los paneles siguen generando energía incluso con cielos nublados. La clave no es el calor, sino la radiación solar, y esta sigue presente durante todo el año.
2.- Los sistemas están preparados para el frío
Las bajas temperaturas no afectan negativamente a los paneles. De hecho, en condiciones frías pueden funcionar incluso de forma más eficiente que en pleno verano.
3.- El autoconsumo bien planificado sigue siendo rentable
Con un buen estudio previo, la energía solar sigue cubriendo una parte importante del consumo doméstico también en invierno.
Lo que no funciona (o no es del todo cierto)
1.- Pensar que las placas dejan de ser útiles en invierno
La producción baja respecto al verano, sí, pero eso no significa que la instalación deje de ser rentable.
2.- Instalar sin adaptar el consumo
Aprovechar la energía solar en invierno requiere ajustar hábitos: usar electrodomésticos en horas de mayor producción y optimizar el consumo energético del hogar.
Una revisión periódica y un diseño adecuado de la instalación marcan la diferencia. En NostreSol analizamos cada caso para que la energía solar funcione todo el año, no solo en verano. El sol no desaparece en invierno. Simplemente cambia la forma de aprovecharlo. Con NostreSol, y una instalación bien pensada y hábitos eficientes, la energía solar sigue siendo una aliada incluso en los meses más fríos.







